domingo, 21 de junio de 2020

Papá campesino

Octavio, un compañero mexicano que conocí en un curso de escritura, reenvío al grupo de WhatsApp una pequeña historia mexicana por el día del padre. Busqué en Internet la historia, pero no encontré nada. Son esas historias que circulan y nadie sabe quién las escribió. Ya que me gustó, arreglé puntuación y la coloqué en un formato para leer. La dedico a mi "viejo" que creció en el campo. Espero les guste.

***
 

Sentado a la entrada del troje, desgranaba mazorcas un campesino. Hasta ahí llegó su pequeño hijo y preguntó.

- Tata, ¿le ayudo?

Sin levantar la vista el papá empezó a preguntar.

- ¿Ya hizo su tarea?
- Sí, tata.
- ¿Metió los chivos?
- Sí, tata.
- ¿Recogió los guevos?
- Sí, tata, tres canastillas.
- ¿Echó el rastrojo?
- Sí, tata.
- ¿Acarrió el agua?
- Sí, tata, llené las tres ánforas.
- ¿Cortó la leña?
- Sí, tata, dos viajes de burro.
- Ta güeno. ¡ándele pues, desgrane!

Sentado y en silencio el niño comenzó a desgranar. Casi llenaban el último cuartillo y el pequeño preguntó: “Tata, ¿me da permiso de hablar con aste?”. “Humm, se tardó mucho en decedirse mijo, ¿paqué soy güeno?”, respondió el papá.

El niño le dijo con tristeza.

- Tata, es que mi amigo Remigio le mercó a su tata una guaparra grandota.
- Mmmmhh, ¿el que no ayuda en nada a sus tatas?
- Sí, tata, ese.
- Huum, ¿y a luego?
- Mi amigo Jacinto le mercó a su tata un sombrero de piel negra, muy bonito.
- Humm, ¿el que no lleva tareas?
- Sí, tata, ese.
- Humm, ¿y a luego?
- Toribio le mercó a su tata unas chivarras bordadas de piel.
- Humm, ¿el que lo agarraron robando guevos?
- Sí, tata, ese.

Y así el niño le fue diciendo lo que sus amigos habían comprado a sus papás. 

- ¿Y cuál es su preocupación? -preguntó el papá-.
- Es que yo estuve juntando pa mercarle un regalo, pero al cruzar por el puente colgante, se me cayó al río la bolsita con el dinero, y pos no tengo pa mercarle un regalo.
- ¿Y eso le preocupa mijo?
- Sí, tata, porque hoy es día del tata y yo quería mercarle a usted un regalo.

Aquel hombre de manos duras y piel tostada por el sol, se levantó el sombrero y rascándose un costado de la cabeza, dijo:

- ¡Despreocúpese mijo!. Los fierros no hablan, no obedecen, no ayudan, no cooperan, se desgastan y se tiran. Yo no soy tata porque aste me dé un regalo. Tata soy porque lo tengo aste, ¿paqué quero regalos? Yo le aseguro que todos esos tatas de allá quisieran tener un hijo así como aste: obediente, respetuoso, cariñoso. Yo lo tengo a aste, y no lo tengo por un día, lo tengo por muchos años, ¿paqué quero regalo de un día? ¡Aste es mi mejor regalo!

Aquel niño conmovido se acercó, lo abrazó y empezó a llorar.

- Tata, tata, ¡gracias por ser mi tata!
- No mijito, ¡gracias aste por ser mijo! ¿Qué más desea un padre de un hijo sino respeto, amor y obediencia?

jueves, 30 de abril de 2020

Última carta a papá

Claudio López Calle




Era tu último año de primaria y te preparabas para entrar en la adolescencia. El abuelo Tomás Ezequiel consideró que ya que habías crecido y eras más útil trabajando en el campo, y allá te envió a cuidar la propiedad y el ganado, pero debías venir todos los días a trabajar con él. Y así, caminabas más de una hora en la mañana y en la tarde.

Ya adolescente, en Azogues, a donde ibas algunos sábados a vender las cosechas, pero viajabas el viernes tarde para dormir en los cuartos que los franciscanos prestaban a la gente, un día conociste a mi madre dentro de la iglesia "Reina de la Nube". Arrodillado rezabas a las cinco de la mañana, de pronto llegaron mis abuelos con su hija y se arrodillaron a rezar junto a ti, de reojo miraste a la niña de los cachetes colorados y te impactó. Muchos años después la volviste a ver un domingo en Cañar, y desde entonces seguiste sus pasos hasta averiguar sobre su familia y dónde vivía. Y así en tus caminatas de ida y vuelta a la propiedad del abuelo te empezaste a desviar del camino principal para espiar a mi madre desde el Yanahurco, la lomita arriba de la casa de mis abuelos maternos.

Por ventaja te pudiste casar con Martina, porque mi abuela Clotilde ya había decidido con quién debía hacerlo, así eran esos tiempos. Trabajaste duro el campo y gracias a eso lograste tener tus propias tierras, que luego las vendiste para comprar la casa en Cañar, pensando en educar mejor a tus hijos. De ese enigmático encuentro nacimos cinco hijos, lamentablemente una murió a los pocos días de nacida y mi otra hermana hace unos años. Yo fui el tercero y el primer varón.

Después de unos años, pensando en tener días mejores para la familia, migraste a EE-UU, tenías 34 años. Un martes de carnaval de 1985, entraste de madrugada al cuarto, me despertaste, me dijiste que te ibas y algunas otras cosas que en ese momento no entendí, me abrazaste con fuerza y te fuiste. Debiste despedirte también de mis hermanos y mi madre. Imagino el dolor que tenías de alejarte de nosotros, no debió ser fácil. "Sólo voy por unos años", habías dicho, como dicen la mayoría de migrantes, pero fue un viaje de toda la vida.

Viajaste a Guayaquil y desde allí a Ciudad de México, luego otro vuelo más a Tijuana desde donde cruzaste la frontera; aunque te agarraron la primera vez y te deportaron a Tijuana, lo lograste a la segunda. A los pocos años regresaste gracias a un permiso de trabajo conseguido de pura suerte y terquedad, un lujo para un migrante. Luego con la residencia venías cada cierto tiempo. En tus primeros viajes tenías dentro de tus bolsillos unos paquetes grandes de dólares que sacabas para regalar a las visitas, sobre todo a los niños; todos eran felices con los billetes verdes. Fuiste el hombre exitoso que había llegado a EEUU y que tenía residencia, y a donde la mayoría queríamos ir de grandes, al que la gente y la familia admiraba y venían a visitar como personaje famoso, aunque con los años lo hacían cada vez menos, pues ya no eras el único que había migrado, miles lo hicieron años después, en los noventa e inicios de este siglo.

Pero la fama no duró. A finales de los noventa quebramos económicamente, todos los ahorros quedaron aniquilados, se beneficiaron algunos chulqueros y abogados ladrones, aquellos seres que parecen normales pero que en vez de corazón tienen una piedra. Regresamos a como habíamos empezado. Te vi llorar como niño y no podíamos hacer nada. Nunca te recuperaste  totalmente de eso, por dentro quedó el maldito sabor del fracaso, que con los años lograste aplacar. Creo que posiblemente por eso nunca te di molestias, ya suficiente habías tenido.

Cuando quebramos, para pagar las deudas vendiste todo lo que tenías menos la casita vieja. Me dijiste que pagarías todo por cuidar la reputación de la familia, no querías que la gente del pueblo chico e infierno grande hablase mal de la familia, y peor de tus hijos, y así te arruinaste económicamente. Pero tu ejemplo nos quedó marcado, bien dicen que lo que educa es el ejemplo y no las palabras.

A pesar de todo nunca te olvidaste de nosotros, siempre nos mantuviste económicamente. Sabiamente nunca nos diste mucho, siempre en la medida justa, más cerca de la carencia que de la abundancia, y eso fue bueno porque hoy valoramos lo que tenemos.

Aunque podías llevarnos por tener papeles, luego de un intento fallido preferiste no hacerlo; sólo te bastó el testimonio de un amigo que se arrepentía de haber llevado a sus hijos que se descarriaron. Aunque no nos dijiste nada, optaste por no llevarnos; y posiblemente eso fue bueno porque nos obligó a estudiar en Ecuador y a valernos por nosotros mismos.

Me gustaba tu risa, a pesar de los problemas solías reírte. Fuiste un fantástico contador de historias, de esas personas capaces de envolver al público, robarle su atención; lamentablemente ninguno heredó ese don. Aún recuerdo las historias que contabas a la familia o conocidos del cruce de la frontera, allí estábamos embelesados pensando en el muro de México, los coyotes, la "migra" y los gringos.

Fuiste el centro de unión de la familia López, a pesar de ser el menor de los hermanos. Luego de la separación con mi madre te pegaste más a tu familia, que te quiere un montón. Allá fuiste un padre para mis primos y un abuelo para sus hijos.

Siempre pensé que te llamabas Carlos Dositeo, todos te conocíamos así. Pero hace unos años en tu cédula sólo decía Dositeo; me comentaste que Carlos era el nombre de pila de tu Confirmación. Aunque Dositeo no me gustaba de niño, porque nos decían "guaguas doshos", últimamente me fue gustando cuando entendí su significado: Dositeo viene de "Dios y Zeus", Zeus el dios griego padre de todos los dioses y hombres. Un nombre único, imagino que los abuelos lo encontraron en el almanaque. Todos tus amigos te decían "Dosho" o "Dosho López" de cariño.

Ventajosamente pude convivir contigo un par de semanas a finales del 2018, nunca habíamos vivido tanto tiempo juntos, sólo los dos. Fueron dos semanas estupendas. Aunque conocí poco de New York porque ya habías planeado visitas a la familia, nos conocimos mucho. Me contaste prácticamente toda tu historia de vida, hablamos hasta la madrugada, como si nos debiéramos conversaciones. A los años me sentí como niño pequeño, hace mucho que no sentía aquella seguridad que dan los padres. Fue bueno para los dos. Al despedirnos te vi llorar, estabas orgulloso de lo que soy -aunque no te llego ni a las rodillas- y sentías pena de mi partida, desde entonces sabía que ese no era un lugar para tu vejez, y pensaba cómo hacer para que regreses.

Lastimosamente, luego de varias semanas de luchar por tu vida acabas de fallecer víctima de la pandemia actual. Ya descansas en paz. Tu lucha contra el coronavirus y tu muerte me agarraron en plena crisis espiritual de la mitad de mi vida. Ahora que andaba en mis reflexiones interiores sobre mis creencias religiosas, el dolor de tu agonía y tu muerte sólo han profundizado esa crisis. No obstante, ver a la familia rezar, pedir a Dios que te salve, sin ni siquiera poner en duda sus creencias, me han hecho más humano y sencillo.

¿Dónde estás ahora? No lo sé. Quiero creer en lo que los cristianos llaman cielo. Allí donde mis maestros, Antonio Alonso y Jesús Alonso, me explicaron convencidos, o lo que he leído de los grandes teólogos como Leonardo Boff o la psiquiatra Kübler Ross: un lugar precioso sin las ataduras del espacio y del tiempo, junto con todos los que nos antecedieron; la muerte sólo sería un nuevo nacimiento. Mi cabeza cuadrada y llena de lógica le cuesta creerlo, pero mi corazón deja abierta la puerta como pura posibilidad; si así fuese, espero que alguna vez nos volvamos a encontrar. Gracias por la vida que me diste que es lo más grandioso que podemos tener, y por tu ejemplo.

De niños la única manera de comunicarnos fueron las cartas, aunque me regañabas por mi letra, aprendí a redactarlas. Tú también nos escribiste muchas cartas, que con el tiempo andaban por toda la casa. Ésta, tristemente, es mi última carta, ha sido uno de los medios que he tenido para exorcizar mi dolor, un dolor que no tiene consuelo. He llorado mientras la escribía y corregía. He pensado mucho en si debo publicarla o no, porque una carta suele ser muy personal, al escribir uno siempre abre el corazón y muestra algo de su vida lo cual puede ser peligroso. Pero también quería contar algo de tu vida que la familia pudiera leer, sobre todo mis hijos, que sepan que su "abuelo Dosho" fue una gran persona. Estés donde estés te recordaré y recordaremos siempre. ¡Descansa en paz querido papá!

Con todo mi cariño.

Tu hijo

Claudio

Ciudad de México, 30 de abril de 2020.


miércoles, 3 de julio de 2019

Entrevista a Rubén Ardila





Rubén Ardila: 

“Hay una psicología, y es la psicología científica” 

Por: Claudio López Calle

Febrero de 2019
 



Rubén Ardila es psicólogo de la Universidad Nacional de Colombia y Ph.D. en psicología experimental de la Universidad de Nebraska en Lincoln-USA. Ha escrito numerosos libros y artículos de psicología. Es uno de los psicólogos más importantes de Colombia, Latinoamérica y el mundo. 

La entrevista se realizó en su casa de Bogotá, en Colombia. Los temas abordados fueron: la psicología como ciencia, la formación de los psicólogos y su faceta como escritor.  


***

LA PSICOLOGÍA

¿Hay una o varias psicologías? ¿La psicología se está dispersando? 

En primer lugar, es un placer que esté usted acá en Colombia, en mi casa, y compartir una serie de ideas acerca de la naturaleza de la psicología y la formación del psicólogo.

La psicología es una, no son muchas. Es un error pensar que existen varias psicologías. Yo creo que hay mucha gente, probablemente la mayoría, que considera que la psicología es una, con varios métodos, con muchas ramas de trabajo investigativo y de aplicaciones prácticas. La psicología es una, y es el estudio científico del comportamiento de los organismos y su relación con el ambiente tanto físico como social. Si se toma cualquier trabajo psicológico desde cualquier área o desde cualquier enfoque, sea la perspectiva de Vygotski, Skinner, Maslow, Piaget, siempre se trabaja con similares tópicos del comportamiento. Afirmar que hay muchas psicologías es un error. Sólo hay una psicología, y es la psicología científica. La ciencia psicológica es una disciplina integrada. 

La cuestión de que hay muchas maneras de enfocar un campo de trabajo, no es exclusiva de nuestra disciplina, en otras disciplinas también se habla de diferentes áreas: pero no se afirma que existan diferentes astronomías, diferentes físicas, diferentes sociologías. La física es una disciplina unificada. Hay un área de la física relacionada con la teoría cuántica, otra con la teoría gravitacional, otra con la teoría de la relatividad, pero todo converge -todas ellas- en una sola disciplina que es la física. En el caso de la biología es igual y también en la sociología y en otros campos de la ciencia. 

Los psicólogos nos hemos hecho mucho enredo con eso de que hay muchas psicologías, lo cual es incorrecto. Yo sugeriría a las personas interesadas en este tema leer el libro de Germán Gutiérrez: Teoría en Psicología: Integración y el Futuro de la Disciplina. Yo siempre he insistido, después de reflexionar por años a lo largo de la vida sobre este tema, de que hay una sola psicología integrada, y que es más adecuado para la disciplina considerar que somos un cuerpo integrado de conocimientos.


¿Y qué pasa con lo multi-paradigmático de la psicología?

Hay muchas maneras de mirar los fenómenos psicológicos, pero lo multi-paradigmático en psicología es asunto del pasado, es la época de las escuelas psicológicas, y eso ya no tiene relevancia en el siglo XXI. 

Si un psicólogo se aferra a una “escuela” psicológica, cualquiera que sea, deja por fuera muchos fenómenos importantes. Si usted se aferra por ejemplo  al conductismo, deja por fuera los estudios sobre la inteligencia, los estudios sobre personalidad, los estudios sobre diferencias individuales, los estudios de psicología social… y eso es absurdo. Un psicólogo bien informado no puede dejar por fuera de su campo de trabajo los hallazgos científicos de estas áreas. Si alguien se aferra a un enfoque cualquiera, psicoanálisis, psicología humanista, existencial, histórico cultural… deja por fuera muchísimas cosas muy valiosas, cosas con las cuales los psicólogos están de acuerdo... 

Nadie puede negar la disonancia cognitiva, ni el apego en los niños, ni la sexualidad en los seres humanos, ni los procesos sociales. Son fenómenos que podemos analizar y estudiar. Si alguien no cree en eso, no tiene que creer, porque ahí está el dato.  Eso no es creencia, eso es ciencia. Hay que tener una disciplina unificada. No nos sirve de nada a nosotros como psicólogos, creer que hay un montón de psicologías. 

En el fondo, todos sabemos que hay una sola biología, que hay una sola economía, que hay una sola antropología, una sola lingüística… lo que sí hay son distintas maneras de mirarlas, distintos enfoques que priorizan el estudio de un área de la disciplina. Eso se puede considerar como paradigmas en oposición, como distintas escuelas, y así fue tradicionalmente, pero a la disciplina en cuestión, digamos la lingüística, la biología, la economía, la que sea, les sirve más considerar que se trata de una disciplina unificada y no que son un montón de economías, un montón de biologías… o el campo que sea.


FORMACIÓN DE LOS PSICOLOGOS

El Modelo Bogotá* (1974) entre una de sus recomendaciones planteó que la formación en el pregrado del psicólogo debía ser general, ¿por qué sigue existiendo formación especializada en el pregrado en algunos países?

Yo creo que eso es excepcional. Normalmente la formación de cualquier profesional es una formación en todas las áreas, para ser médico, para ser biólogo, para ser economista. Se ofrece además una especialización que es posterior al grado de médico, biólogo, economista o el campo que sea. El Modelo Bogotá propuso además que al terminar la carrera pudiera ofrecerse un énfasis en un área de la psicología, pero el pregrado debía ser general. 

Nadie puede graduarse de psicólogo sin saber clínica, organizacional, social, educativa, investigación científica. Las especializaciones se ofrecen a nivel de posgrado, no de pregrado. Tampoco puede alguien graduarse de cardiólogo o de pediatra sin ser primero médico, para poner otro ejemplo. 

En la gran mayoría de países latinoamericanos la titulación al final del pregrado es Licenciado en Psicología o Psicólogo. Hay naciones que ofrecen el título de psicólogo o licenciado en psicología. Nosotros en Colombia damos el título de psicólogo, otros dan licenciados en psicología, pero a la hora de la verdad es equivalente. Es una formación en todas las áreas.



¿Usted estaría en desacuerdo con la especialización en el pregrado? 

Completamente en desacuerdo de que haya especialidad en el pregrado.


¿Cómo es la formación en psicología en el siglo XXI?

Las carreras universitarias, no sólo en psicología, sino en general, cuando comienzan historicamente (estoy hablando de Latinoamérica) ofrecen una formación de lo que se llama el modelo europeo o modelo alemán, o algún término parecido, y ofrecen una formación global, integrada de cinco años. Es decir, el estudiante se graduaba como economista, o como arquitecto o en otra disciplina… con una formación de cinco años que implicaba saber mucho de un área del conocimiento y no saber casi nada de otras áreas. Ese es un modelo que se mantuvo durante años, así fue tradicionalmente. 

El otro modelo, es el modelo anglosajón o por niveles, en el cual hay un pregrado de cuatro años, que culmina en un título que se llama Bachelor´s degree, que no capacita para el ejercicio de la profesión; no se puede ser psicólogo, ni biólogo, ni economista, ni nada con esos cuatro años de estudios, pero en cambio se tiene una cultura amplia, se conocen muchas cosas, se puede tomar decisiones acerca de qué hacer con sus estudios más adelante, lo que  implica necesariamente hacer un posgrado para especializarse, ese posgrado es normalmente una maestría que dura dos años. Nadie puede con los cuatro años iniciales de formación trabajar como economista, psicólogo, como arquitecto, como lo que sea, se necesita también hacer una maestría. 

En Colombia y en otros países latinoamericanos se mantuvo el modelo de cinco años, que posee similitudes con el Modelo Bogotá, pero por la influencia de la cultura anglosajona, en la cual la formación es de cuatro años de pregrado (BA. o BS.)  y dos años de maestría (MA o MS) y varios años después de doctorado (Ph.D.), nosotros hemos asimilado ese modelo. 

¿Para dónde van las cosas? Yo creo que vamos para el modelo de niveles, no para el de unidades. Si eso es bueno o es malo, yo no lo sé; tiene una serie de problemas, por ejemplo, el hecho de que nuestra gente no tiene, en general, los recursos para cursar un doctorado porque son muchos años de estudio. El modelo por niveles, es un modelo que le da más flexibilidad a la gente, más posibilidades de cambio, porque el estudiante puede cursar un pregrado en un área, hacer una maestría en otra, y el doctorado en otra, si es lo que quiere hacer, entonces tiene sus ventajas. Yo he observado  que es el modelo que se está implementando más; el modelo de pregrado de cuatro años que es de cultura general, pero que no habilita para el ejercicio de ninguna profesión, incluyendo la psicología, luego una maestría de dos años adicionales que es lo que básicamente la sociedad exige para el ejercicio profesional, y un doctorado que es para la gente que quiere hacer investigación, que quiere tener cargos directivos en institutos de ciencia, en universidades, en empresas. Entonces ese modelo de niveles es probablemente el que se está imponiendo. 

¿Cómo es la psicología aquí específicamente en Colombia? La mayor parte de los programas de formación de psicólogos utilizan el modelo de los cinco años: La Universidad Nacional de Colombia, la Universidad Javeriana, La Universidad Konrad Lorenz y la mayoría de las instituciones de educación superior. Por el contrario, la Universidadde los Andes tiene el modelo de cuatro años, y maestría y doctorado.

La Universidad Nacional de Colombia, la Konrad Lorenz, la Javeriana y varias más tienen doctorado; pero como el pregrado  es muy bueno y muy abarcador, entonces los doctorados, a veces, no tienen mucho que enseñar Por el contrario cuando en un pregrado la formación es menos rigurosa entonces los posgrados son muy buenos, porque tienen que suplir todo; aquí la mayor parte de las universidades siguen el modelo de  cinco años (Modelo Bogotá)  hay alguna de nueve semestres, pero la mayoría son de diez. La tendencia es a bajar el número de semestres a ocho semestres (cuatro años) con necesidad de hacer maestrías y doctorados.


¿Por qué los estudiantes de psicología, en su mayoría, prefieren la psicología clínica?

Básicamente es la imagen pública de la psicología: el psicólogo como psicoterapeuta. Es la imagen pública más generalizada. Mucha gente decide estudiar psicología con la expectativa de ser psicoterapeuta. No considero que esa decisión sea mejor ni peor, sino simplemente que está en el "imaginario social”, como se dice en psicología social. En el imaginario social lo que hay como campo central es la psicoterapia, y la mayoría de la gente quiere eso. Pero también hay otros psicólogos y estudiantes que desean trabajar en otras áreas como la psicología social, educativa, investigación básica, neuropsicología, etc. 

Yo he hecho estudios sobre el tema, y he encontrado que el área que más le interesa a la gente es la psicología clínica, pero el área en el cual más trabajan los psicólogos es psicología organizacional, es un área sumamente desarrollada, que tiene muy buenas posibilidades de empleo. Este asunto de los campos de trabajo me parece muy importante que a mí me interesa mucho el tema de la empleabilidad de los psicólogos. 


¿Cómo ve la psicología de la educación?

La psicología de la educación es muy atractiva, muy importante. En los colegios hay psicólogos, por ley, en cada colegio debe haber un cierto número de psicólogos de acuerdo al número de estudiantes. El campo de actividad de la psicología educativa es muy atractivo, pero probablemente sea menos atractivo que la clínica, que la jurídica, que la organizacional.


¿Qué se puede hacer hoy para mejorar la formación de los psicólogos?

La formación debe ser teórica y práctica, debe darse en la amplitud de perspectivas, hay que insistirles a los estudiantes en que hay que “aprender a aprender”, y que uno debe ser un estudiante (un estudioso) toda la vida, o sea, debe seguir leyendo libros, participando en congresos, leyendo revistas, trabajando en el Internet, comprando libros si los quiere comprar o estudiando en la biblioteca, tiene que seguir actualizándose siempre. Es importante desarrollar esa actitud en los estudiantes, de que uno tiene que seguir aprendiendo porque nunca se ha dicho la última palabra sobre ninguna disciplina; la psicología no es diferente de las demás, por lo tanto, hay que seguir estudiando. No se debe considera que: “Tengo el título, lo cuelgo en la pared y ya no tengo que estudiar más”. 

Son importantes los laboratorios, los cursos virtuales, también los trabajos de campo, las investigaciones experimentales, para que el estudiante entienda que existen leyes científicas en psicología; en un laboratorio uno verifica si lo que los libros dicen es verdad, o si no es verdad, para eso se hace el experimento, para probar hipótesis y encontrar evidencia sobre las afirmaciones. Son estudios que complementan la parte teórica, y en el caso de ciertas áreas, se debe tener el tipo de prácticas apropiadas. Por ejemplo, en psicología jurídica, las prácticas deben ser de esa naturaleza, con niños infractores, con internos en prisiones, con familias disfuncionales, todo lo que se asocia con psicología jurídica. Por otra parte, en el caso de la psicología deportiva, la psicología educativa, la psicología social comunitaria también. 

La formación debe ser con una base científica lo más sólida posible, lo más amplia posible, que la gente conozca el enorme bagaje, el enorme tesoro de conocimientos psicológicos que ha producido la humanidad. Los psicólogos lo que más tienen que saber es psicología, porque aunque en algunos casos se afirme que vamos a trabajar en equipos interdisciplinarios o multi disciplinarios, vamos a trabajar como psicólogos, no como pseudo economistas, pseudo sociólogos, como pseudo políticos, ni nada de eso, vamos a trabajar es como psicólogos, por tanto, lo que más debemos saber es de psicología. 


ESCRITURA Y LECTURA

Usted ha escrito muchos libros y artículos, me gustaría tocar esa faceta, ¿siempre le gustó escribir?

Sí, a mí siempre me gustó la comunicación, la comunicación escrita y desde muy temprano empecé a escribir. En un principio yo escribí cuando estaba en el colegio, escribí básicamente literatura, poesías, esas cosas que casi todos hemos hecho. En una primera etapa publiqué una novela que se llama Nefertiti, se tradujo a varios idiomas. Luego entre Nefertiti y Psicología del Aprendizaje, pasó un tiempo bastante largo, fue la época mía de estudiante graduado, la época del gran viaje por Europa y Medio Oriente. Luego lo que he escrito son libros técnicos de psicología, con excepción de Walden Tres que es una crítica social; es una utopía científica, pero básicamente es una crítica social

Las únicas novelas que he publicado son Nefertiti y Walden Tres, y el resto han sido libros técnicos, monografías científicas. Casi todas las monografías científicas que he publicado se han basado en algún proyecto de investigación previo. Por ejemplo, La Ciencia y los Científicos: una Perspectiva Psicológica, fue un libro sobre la mentalidad de los científicos, sobre el tipo de gente que se dedica a la ciencia, sobre cómo se desarrolla el ciclo evolutivo en la persona científica, etc. Fue una investigación financiada por COLCIENCIAS, y así son la mayoría de mis libros, pero no todos, hay algunos que son de diferente categoría. Últimamente he trabajado en temas de historia de la psicología, me interesa mucho, la historia le brinda identidad a la disciplina, o sea, nos permite saber de dónde venimos y para dónde vamos.


¿Tiene hábitos para escribir, escribe todos los días?

Creo que eso es variable. Por ejemplo, si estoy escribiendo un libro, probablemente lo hago en jornadas largas, muchos días no escribo nada, sino que reflexiono sobre el tema o sobre otros temas. No tengo pautas organizadas. Afirmar que escribo a horas específicas, por ejemplo, de cuatro a seis de la tarde o de diez a doce del día, no es correcto. Pero supongo que hay gente que sí lo hace así y le funciona bien.


¿Y para leer, tiene horarios?

No, tampoco, leo dependiendo del tema, dependiendo de la situación, es una organización propia, no es que haya desorden; por ejemplo, si hay que leer sobre un tema y estoy trabajando un asunto específico busco libros o artículos análogos, contrasto teorías, o sea, es sistemático; pero, no quiere decir con un horario, con una metodología, con fechas específicas. 

La gente que escribe libros casi siempre lo hace en bloques muy grandes de tiempo, eso es lo que yo he notado, o sea, se dedica unos meses o incluso años a no hacer nada más que eso, pero puede trabajar a las doce de la noche o a las tres de la tarde, o a la hora que sea, pero en bloques organizados.


¡Mucha gracias por la entrevista!

Muchas gracias por permitirme compartir estas ideas sobre la formación de los psicólogos y sobre la naturaleza de la psicología con colegas de varias latitudes y con psicólogos en formación.

________
* La Primera Conferencia Latinoamericana sobre Entrenamiento en Psicología se desarrolló en Bogotá, en 1974, bajo la coordinación de Rubén Ardila, donde se propuso un modelo de formación de psicólogos que se llamó Modelo Latinoamericano de Entrenamiento y que con el tiempo vino a llamarse “Modelo Bogotá”.

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